Marihuana en Casa

domingo, 24 de enero de 2016

Adiós a un año histórico: 
los mayores hitos de la marihuana en 2015

Entre legalizaciones, proyectos de regulación o despenalización e investigaciones científicas que han revelado beneficios sorprendentes, el año que despedimos ha demostrado ser muy importante para el cannabis. Te recordamos algunos de esos episodios que han marcado el pasado año 2015.

        
Legalizaciones, estudios, noticias positivas… 2015 fue un año muy intenso en lo que a hitos de la marihuana se refiere. Nuestra planta favorita ha dado mucho de que hablar durante estos 365 días, a lo ancho y largo de todo el planeta. Hoy vamos a recorrer algunos de esos logros para volver a disfrutar de esos momentos y con el deseo de que este 2016 sea un año tan o más productivo que este.

Legalizaciones por doquier
Si hay una palabra que hemos oído a lo largo de este año ha sido legalización. Que se lo digan a Estados Unidos. En el país norteamericano, algunos de sus estados han legalizado la marihuana de diferentes formas o han relajado las normas para detener a personas que posean pequeñas cantidades de hierba. 
Por ejemplo, a mediados de febrero entró en vigor la ley que permitía el consumo de cannabis con fines recreativos en Alaska (ya habían aprobado el uso medicinal en 1998). En Oregón, una ley parecida empezó a funcionar en julio: los consumidores pueden cultivar hasta cuatro plantas en su casa y guardar en esta hasta 225 gramos de cannabis.

Así, ambos estados se sumaron a Washington o a Colorado, donde la marihuana con fines recreativos se vende en el mercado minorista desde el 1 de enero de 2014. A comienzos del pasado 2015 se supo que ya se habían vendido 50 toneladas de cannabis medicinal y 17 para uso lúdico, lo que generó numerosos ingresos para la región en forma de impuestos. Un argumento muy potente para todos aquellos Gobiernos que se estén planteando una regulación.
Y no solo en Estados Unidos se aprobaron o pusieron en vigor leyes de este tipo. Muy cerca de allí, en Puerto Rico, el gobernador de la isla, Alejandro García Padilla, aprobó en mayo el cultivo para fines medicinales, una decisión que consideró “un paso muy significativo” para los enfermos del país: "Estoy seguro de que muchos pacientes recibirán tratamiento apropiado y les ofrecerá nueva esperanza".
Por su parte, el Gobierno israelí aprobó que las farmacias del país vendieran cannabis con receta. El programa de marihuana medicinal de Israel tiene un éxito muy grande: un 90 % de sus pacientes consiguen resultados positivos. Y desde diciembre, las boticas de Chile pueden vender medicamentos basados en nuestra planta favorita. El país andino aprobó también la plantación más grande de marihuana de América Latina para el mismo uso: 7.000 semillas que pueden beneficiar a unos 4.000 pacientes oncológicos.
En Croacia, el uso legal de cannabis con fines terapéuticos está permitido desde el 15 de octubre, también bajo prescripción médica. El Ministerio de Salud tomó la decisión de legalizarlo a finales de 2014, tras observar los numerosos estudios favorables y que muchos pacientes lo compraban en el mercado negro.  En concreto, la nueva legislación regula su uso para aliviar los síntomas de la esclerosis múltiple, del cáncer, de la epilepsia, del sida y de otras patologías relacionadas. 

Pasos de gigante
Mientras tanto, otros países avanzan a pasos agigantados en la regulación. Es el caso de Italia, donde más de 200 diputados nacionales de todas las ideologías suscribieron un proyecto de legalización que autorizaría la posesión de pequeñas cantidades de cannabis, el cultivo para ámbito recreativo y terapéutico y asociarse con este fin. Muy cerca, en Macedonia, el Ministerio de Salud está debatiendo con activistas, médicos y otros representantes de la sociedad civil para legalizar la marihuana medicinal. Esto ocurre poco después de que una encuesta desvelara que un 70 % de sus ciudadanos están a favor de su uso terapéutico.
En Irlanda se está estudiando una nueva legislación, ya que la existente expira en 2016. El ministro encargado, Aodhán Ó Ríordáin, dijo que su intención era conseguir la despenalización, algo que en Francia la ministra de Justicia, Christiane Taubira, estaba dispuesta a debatir. Mientras tanto, un grupo de diputados del Parlamento de Filipinas iba a estudiar la posible legalización con fines medicinales.

Por otra parte, el nuevo primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, envió una carta al ministro de Justicia para impulsar un proceso “federal-provincial-territorial” que dé lugar a la legalización y a la regulación del cannabis en este país norteamericano. Tanto él como su formación política, el Partido Liberal, creen que el sistema prohibicionista actual “no funciona”. 
El último país en subirse al carro de las legalizaciones ha sido Colombia. Su presidente, Juan Manuel Santos, firmó hace unos días el decreto que regula la producción, comercialización y exportación de cannabis para uso medicinal. El texto aún tendrá que debatirse en la Cámara de Representantes, algo que no ocurrirá hasta el mes de marzo. En caso de superar todos los trámites se convertiría en ley. 

La ciencia, a favor de la marihuana
Estos proyectos de legalización no se pueden entender sin el trabajo previo de decenas de investigadores científicos, que con sus estudios han logrado resaltar los beneficios de la marihuana. 2015 fue también un año fecundo en este aspecto.

Así, a comienzos de año nos enterábamos de que el cannabis protege al cerebro de los daños que produce el alcohol. Investigadores de las universidades de Maryland y Kentucky llegaron a esa conclusión después de administrar cannabidiol a ratas. El cannabidiol tiene un alto poder antioxidante, lo que explica su poder protector. Otra universidad estadounidense (la de Emory en Atlanta) afirmó que fumar marihuana una vez al día durante 20 años no entraña peligro para los pulmones.
La relación entre marihuana y alcohol ha dado para más estudios. Así, por una investigación publicada en Scientific Reports nos enteramos de que el cannabis es 114 veces menos letal que el alcohol. Para ello, los autores compararon la cantidad de cada sustancia que consumían algunos usuarios con las dosis en que dichas sustancias suelen ser mortales. Y no solo eso: el estudio indicaba que se estaban infravalorando los riesgos vinculados al alcohol.

Mientras tanto, en la Universidad de Tel Aviv demostraron que la administración de cannabidiol en ratas ayudaba a reparar fracturas óseas. Incluso, que una vez sanados, los huesos eran más difíciles de romper. Este hallazgo es muy importante, porque sirve para la investigación de medicamentos cannábicos contra la osteoporosis y otras dolencias relacionadas.

Y en pleno mes de agosto, llegaba una noticia muy esperada: el Instituto Nacional del Cáncer en Estados Unidos reconocía que la marihuana mataba las células tumorales y protegía a las sanas. Ya lo habían afirmado numerosas investigaciones antes, pero este apoyo público servía de ayuda y visibilidad para la planta.

Fumar de forma regular o no regular, la cuestión está muy clara...



Regular no quiere decir que estemos diciendo que consumir marihuana es maravilloso y que hay que hacerlo en cada momento, regular quiere decir que podemos alertar o informar sobre los problemas que te puede acarrear consumir cannabis y las ventajas que se pueden obtener usándolo.
El consumo de alcohol está regulado y por eso todos los días vemos anuncios en muchos sitios donde se te está alertando de su consumo: “Si bebes no conduzcas” “bebe con moderación”. Gracias a su regulación existen muchísimas investigaciones sobre los efectos de este líquido calorífico en partes de tu cuerpo (como el hígado o lo riñones) y a su vez, al existir esa regulación, puede fiscalizarse y por tanto recaudar millones de euros en impuestos.
Regular no es decirle a los jóvenes, fúmate un porrito que es legal, regular es poder decirle a ese adolescente con claridad, no fumes marihuana que tu cerebro aún no está formado y no es aconsejable para tu edad, ya tendrás tiempo para consumirla.
Regular no es decirle a la gente fúmate o hazte un porro en el parque, regular es poder decirle a alguien vamos a este coffeeshop o canna local a fumarnos uno bueno y sin molestar a nadie, ni que nos molesten.
Cuando los ciudadanos creen que la regulación del consumo de marihuana es para que una parte de la sociedad antisistema pueda fumarse unos canutos por las calles sin que nadie les diga nada, indudablemente, su opinión es rotunda en contra de cualquier regulación. En ése caso yo les diría, tranquilos que la regulación no es eso, mirad a vuestro alrededor, más de uno de los que tienen a su lado puede ser un consumidor de marihuana responsable.
maxresdefault (27)
Es decir, muchos nos hemos fumado un porro como el que se toma una copa de alcohol y se embriaga un poco y no pasa nada, luego se nos pasa y al siguiente día somos uno más de la ciudadanía. Por eso no se es un diabólico drogadicto, somos los mismos e iguales a los que consumen vino, cervezas o un “cubata”. Otra cosa, cuidado con lo de creer que alguien es un drogadicto, en tono peyorativo, por consumir marihuana, porque el alcohol es otra droga y asesina, además de que más del 85% de las personas lo han probado. Cuánto drogadicto de droga legal hay.

Debemos verlo como el consumo de una sustancia natural que embriaga, que puede sentar bien o mal, pero que en el fondo es una sustancia infinitamente menos dañina que otras que ya aceptamos en nuestra sociedad, como el alcohol, el tabaco o algunos medicamentos.
Como buen liberal que me considero, creo que la marihuana debería estar regulada por el simple hecho de generar impuestos y estar de alguna forma controlada. Estamos hablando de la tercera sustancia en consumo recreativo a nivel mundial después del tabaco y el alcohol, y prácticamente todo lo que recauda esta planta se va al mercado negro.
Muchos amigos míos me comentan que cada uno debería poder consumir lo que quisiera sin molestar al prójimo. Yo entiendo que lo que quieren decir es que cada uno autocultive y que consuma donde quiera, pero claro, esto tampoco sería ni viable ni saludable. Si nos enseña algo la vida en sociedad es que las cosas de uso general se tienen que controlar y, sobre todo, las sustancias que son para el consumo humano y claro, este control por la sociedad ya tiene un coste económico.
A este punto de vista añadiré lo último que nos ha llegado desde algunos de los estados americanos donde han regulado el uso de la marihuana recreativa: en Colorado, el año pasado se recaudó 44 millones de dólares en impuestos que fueron a parar a las arcas estatales para posteriormente ser utilizados en educación.
Otra lección que sale de su experimento de regular la marihuana es que el precio del cannabis legal ha bajado desde que se legalizó un 60% y ahora se tiene contra las cuerdas al mercado negro, reforzado durante décadas. Un precio similar al del mercado negro pero con la calidad controlada y contrastada ha sido suficiente para hacer tambalear el negocio del traficante. La regulación en esos estados ha demostrado ser la forma correcta de combatir al mercado negro, lo que sugiere que debe existir por ser una óptima herramienta de combate.
willieweed_cannababes_christine-dong_1.widea
Al regular debemos dejar un mínimo camino al mercado ilícito, los consumidores deben tener a su disposición comercios donde poder comprar marihuana con una calidad contrastada, debe permitir los locales para su consumo, también deben existir las asociaciones para consumo medicinal o clubes privados de marihuana por simple afición a su consumo.

La restauración y alimentación con cannabis, que poco a poco se está arraigando entre los consumidores, es otra de las formas de consumo que cada día se está imponiendo más, de hecho, esta modalidad de consumo es de las que más se está implantando en los estados americanos donde su uso ya está regulado.
Por supuesto, una correcta regulación debe permitir a los que quieran autocultivar su cannabis el poder hacerlo, evidente y claramente delimitando las cantidades para que cada usuario sepa exacta y legalmente lo que puede y no puede ser. Con todos estos apartados cubiertos se podrían regular todas las variables para un consumo correcto y ordenado por parte del ciudadano, que tendría cubierta la cuestión de su consumo habitual, esporádico u ocasional y con unas mínimas garantías de salubridad como se le pediría a cualquier consumible.
Sabiendo las complejas circunstancias económicas que vivimos y que siempre hace falta dinero en cualquier administración, abogaría por una enorme fuente de ingresos que podrían revertir en esa misma sociedad consumista en forma de escuelas, hospitales, educación e información, ayudas a necesitados y un sinfín de beneficios que beneficiarían a los ciudadanos.
Si estuviese regulada se podría invertir y exigir grandes investigaciones sobre los efectos por consumo y saber científicamente de las ventajas o desventajas de su uso terapéutico o médico. Recordemos que en la naturaleza existen muy pocas plantas que puedan competir con la enorme cantidad de usos médicos e industriales que tiene el cannabis. La regulación permitiría y daría acceso a muchas más  investigaciones de las actuales. No es simplemente mi opinión, después de saber del currículo de esta planta, es difícil encontrar otra que se asemeje en cuanto a aprovechamiento y utilidad.
desorden
Regular la marihuana es sencillamente poner orden donde hay desorden. Porque guste o no guste este humo no va a desaparecer. Regular tampoco es decir categóricamente que consumir marihuana sea bueno, regular hace que lo que ya se está haciendo por parte del ciudadano no sea una acción ilegal o clandestina, y que ese mismo consumidor pueda estar bien informado y sea consciente de lo que le puede proporcionar su consumo para bien o para mal.

Profesionalmente, regular la marihuana abriría y daría acceso a muchos profesionales y empresarios no consumidores de cannabis que también tienen se derecho a poder trabajar o crear puestos de trabajo y riqueza sin tener que ser especialmente consumidores y con todas las ventajas y competencias, como cualquier otro producto o sustancia que sí cuenta con un estatus de legal y regulado.
No se entendería que no se aceptasen a profesionales en la industria del vino porque simplemente no les gusta el consumo de ese caldo o por ser abstemios. La industria de la marihuana está necesitada de profesionales justamente para eso, para que madure profesionalmente. Se echa en falta a empresarios que vean en este sector un nuevo nicho de mercado, apostando por él, creando puestos de trabajo, riqueza industrial y por lo tanto generando más impuestos.
Regular también es dar la razón a esos entendidos de la dinámica policial y judicial que argumentan que otra forma de ver el consumo de la marihuana acabaría con muchas horas utilizadas de estas instituciones. La persecución a los consumidores por parte de las autoridades y juzgados, por el mero hecho del consumo y máxime cuando estas instituciones deberían gastar sus recursos en otro tipo de delitos que sí son realmente corrosivos para la sociedad. Una correcta regulación del cannabis centraría a estas instituciones en lo que realmente sí preocupa y daña al resto de la sociedad, como son los delitos de sangre, la seguridad ciudadana o los robos de la propiedad ajena.
27dLa regulación de la marihuana está dando buenas noticias allá donde se ha puesto en marcha. El experimento de su legalización o regulación que ya existe como ejemplo (Washington y Colorado) ha sido todo un éxito y ha puesto de manifiesto que una correcta puesta en marcha de la medida no tiene por qué aumentar el consumo de la sustancia. Regular la marihuana en estos estados no ha supuesto un aumento del consumo, al contrario, algunos datos hablan del estancamiento del consumo, un mayor control de las poblaciones más jóvenes y una mayor información sobre las ventajas y desventajas de su uso. Además, viendo el éxito regulatorio de su uso recreativo en dichos estados, las poblaciones de otros estados como Alaska, Oregón y Washington D.C. han querido sumarse a ese éxito y se han subido al carro del grupo de estados que ya han aceptado su regulación recreativa. En los próximos tiempos veremos como una cascada de territorios norteamericanos les seguirán.
Países centroamericanos como Jamaica también se han unido a esa corriente regulatoria del cannabis que está recorriendo el mundo y ya han comenzado, en compañía de sus universidades, a darle forma a esta nueva brisa verde.
Regular no es transmitir a la sociedad que la sustancia es inocua, regular no es enviar señales a los jóvenes para que usen la marihuana sin ningún tipo de problema, regular el cannabis es poner y dejar claro cómo se puede consumir la sustancia, dónde se puede consumir la sustancia, cuándo y donde no se debería consumir, que perjuicios traería su consumo, en qué te ayudar, así como tener tu espacio para el consumo sin estar delante de nadie que no debas, tener la seguridad de que la calidad de lo que consumes está controlada, no tener que recurrir al mercado negro, además de no promover el narcotráfico. Regular es crear una nueva industria que otros países o naciones ya están poniendo en marcha, regular es pagar impuestos para que repercutan en tus vecinos.
No regular es promover el narcotráfico, multar al que consume, llenar las comisarías, juzgados y cárceles de consumidores y, lo más importante, no educar ni evitar el consumo perjudicial.
Como he dicho en varias ocasiones, pongamos medidas del siglo XXI a una sociedad de este siglo y no sigamos cometiendo los mismos errores del siglo XX, que nos han llevado lógicamente a investigar y explorar otro tipo de medidas porque las que hay no funcionan. 

Menos violencia de género o de pareja cuando se consume marihuana.


De acuerdo con un estudio que se publicó en la revista Psychology and Addictive Behaviors  las parejas que usan cannabis son particularmente poco probable que tengan episodios de violencia de pareja.
Investigadores de la Universidad de Yale, Universidad de Rutgers y la Universidad de Buffalo evaluaron a más de 600 parejas para determinar si el consumo de cannabis de maridos y esposas fue predictivo de la violencia doméstica en cualquier momento durante los primeros nueve años de matrimonio. Los investigadores informaron:
En los modelos completamente ajustados, se encontró que el consumo de cannabis frecuente por parte de los maridos y esposas predijo menos frecuencia de IPV (violencia de pareja o género) por parte de los maridos.
El consumo de cannabis por parte de los hombres también predijo menos frecuencia de la violencia en la pareja hacia las mujeres

Los análisis de moderación también demostraron que en las parejas en las que ambos cónyuges utilizan cannabis se informó que existía menor frecuencia en la perpetración de la violencia de género o pareja (IPV).
La agresión y las drogas en las relaciones
El alcohol aumenta significativamente la probabilidad de que una persona se convierta en autor o víctima de un acto violento, incluidos los actos de violencia en la pareja.
En el 2014 un estudio de Addictive Behaviors Jan (comportamientos adictivos), realizado por investigadores de la Universidad de Tennessee y del Estados de Florida evaluaron si la intoxicación por alcohol y / o consumo de cannabis por los hombres en edad adolescente en relación de noviazgo se asociaba con un aumento de probabilidades de agresión física, sexual o psicológica hacia su pareja durante un período de 90 días. Informaron:
En cualquier día por consumo de alcohol, consumo excesivo de alcohol (cinco o más bebidas), y como aumento del número de bebidas en un día determinado, las probabilidades de cometer agresión física y sexual se incrementaron.
Las probabilidades de agresión psicológica aumentaron en sólo unos días de uso excesivo de alcohol.
Por el contrario, los autores determinaron que “el uso de la marihuana al día no aumentó las probabilidades de cualquier tipo de agresión.

stoner-love-chillin
Al comentar sobre los últimos hallazgos, el Dr. Mitch Earleywine, profesor de psicología en la Universidad Estatal de Nueva York en Albany y el autor del libro La comprensión de la marihuana, dijo:
Felicito a estos autores por la redacción de estos resultados.

Hubo una época en que los investigadores de estos datos podrían no haberse molestado en escribirlo por temor a que nunca apareciera en la prensa (porque contradice el sentimiento anti-marihuana federal de EEUU).
Los tiempos han cambiado.

El guionista Chuck Lorre de The Big Bang Theory lanza nueva serie sobre la marihuana.


El guión de la comedia más esperada de este invierno acaba de salir al mercado – una comedia del co-creador / productor ejecutivo Chuck Lorre. de series como  The Big Bang Theory, Mike & MollyMón o Dos hombres y Medio. Y, sorpresa, la serie es de un tema actualmente recurrente, la marihuana.
Co-escrita por Lorre y el escritor de comedia / productor ejecutivo David Javerbaum, la nueva serie se centrará en un dispensario de marihuana legal de Colorado y girará en torno a un conjunto de personajes relacionados obviamente con la marihuana. Como alguien dijo, es como  The Big Bang Theory,  pero en vez de ver a chicos genios veremos a fumetas además de situaciones en un comercio legal de cannabis..
Esta es la tercera vez consecutiva que Lorre ha salido con proyectos que no se ajustan bien al molde sitcom, tratando temas como la obesidad (Mike & Molly) y la sobriedad(Mamá).
Es demasiado pronto para decir que la nueva serie aterrizaría como una de las series “fetiche” de la marihuana, tema que parece últimamente muy recurrente, no será un jardín de plantas, pero hay quien lo ha descrito como “una verdadera celebración de la marihuana.”
chuck-lorre__120801172221
Chuck Lorre
La serie ubicará la acción dentro de un dispensario de marihuana en el estado de Colorado, los dispensarios de cannabis son los establecimientos donde se comercializa la marihuana legal en los estados norteamericanos donde es legal su venta. En esta nueva serie de humor del ilustre guionista, veremos a unos personajes fumetas o stoners en el centro de unas situaciones donde el buen humor y la tensión romántica jugarán un papel importante con un humo en el ambiente que a buen seguro arrancará las carcajadas de sus televidentes.
Ya estamos esperando ver esta nueva serie de este artífice del humor televisivo y con la marihuana como protagonista dentro de un nuevo estatus de legalidad.

¿Por qué la marihuana hace reír?



Una de las cosas favoritas que más gusta del cannabis es su capacidad para encender la luz humorística sobre la vida cotidiana. Como ese usuario que hablaba de Blue Diesel en Leafly “me reí tanto que vomité. Y eso me hizo reír más. Fue horrible.”
Esta claro que la mayoría de gente no se va a reventar de risa, literalmente, como la persona anterior, pero el punto es que la marihuana puede hacer que las cosas parezcan hilarantes, y eso es maravilloso si uno tiene la necesidad de impulsar se estado de ánimo. Muchas personas se preguntan ¿por qué el cannabis hace que todo sea más divertido?
¿Por qué nos reímos?
Antes de entender cómo el cannabis afecta el humor, es útil saber lo que está sucediendo en el cerebro cuando se causa risa. Los neurocientíficos reconocen que es difícil aislar razones específicas de la risa, ya que implica múltiples áreas del cerebro que regulan la función motora, el lenguaje, la memoria, la interpretación auditiva, y la lógica. La risa es un reflejo motor impulsado por nuestra interpretación del humor, que es una idea compleja compuesta de diversos bloques de construcción como nuestros contextos culturales, lingüísticos y sociales. Imágenes por resonancia magnética, sin embargo, han demostrado que el humor se procesa principalmente en el lóbulo frontal y temporal de la corteza cerebral y es ahí donde empezamos a ver jugar el papel del cannabis.
El cannabis estimula áreas del cerebro asociadas con la risa
Los estudios muestran que el cannabis estimula el flujo de sangre hacia el frontal derecho y el lóbulo temporal izquierdo, las áreas del cerebro que se asocian con la risa. De esta manera, podría ser que el exceso de actividad en estas regiones corticales, gracias a THC, invita a la risa. ¿Podría explicar por qué nos reímos incluso de cosas estúpidas mientras estamos de subidón?La ciencia no ha revelado hasta qué punto aumenta el flujo de sangre que es directamente responsable de estimular la risa, pero sin duda es un objetivo para futuros estudios.

El cannabis Mejora estados de ánimo

El THC se une a los receptores en el cerebro que modulan la señalización neuronal, llevando a los efectos dichosos y felices que sentimos mientras vamos de subida. En algunos informes, como estos en el 2005 y 2007 , incluso sugieren que los compuestos de cannabis puede promover la neurogénesis en algunas áreas del cerebro, ser anti-ansiedad y tener efecto anti-depresivo. Y otra manera de pensar en este tema: los científicos han observado que los cerebros de los sujetos deprimidos muestran una disminución de la actividad en áreas del cerebro asociadas con el humor, y si el cannabis es capaz de reponer esa actividad, la búsqueda de una buena risa va a ser mucho más fácil.
A pesar de los resultados prometedores de estos estudios, hay una escasez de ensayos clínicos que analizan estos efectos en el cerebro humano. No existen dudas suficientes para no para especular entre un enlace químico entre la risa y el THC del cannabis.

Reír es socialmente contagioso
Cuando estás bajo los efectos del cannabis y en un ataque de risa, lo más probable es que no estés sentado solo en casa .. De la misma manera que a los amigos le pueden gustar abrir una cerveza juntos, el cannabis es una experiencia de unión social. Así que , además del hecho de que el cannabis trae un impulso a nuestro estado de ánimo y estimula áreas del cerebro asociadas con la risa, simplemente compartir la experiencia con otra persona puede hacer que el reír sea más fácil. ¿Por qué? Porque la risa es contagiosa.
Las razones de esto todavía están emergiendo en la ciencia, pero el investigador Sophie de Scott dedica sus estudios a la función social de la risa. En un TED Talk, explica, “Es un efecto comportamiento enormemente contagioso. Usted puede “atrapar”o contagiarse de la risa de alguien más, y es más probable que cojas la risa de alguien más si los conoces. Está modulado por el contexto social. “De hecho, usted es 30 veces más propensos a reír cuando esta en compañía de otros.
Así que en resumen, el cannabis parece estimular la risa al cambiar el flujo de sangre en el cerebro y los emocionantes caminos de los nervios relacionados y la presencia de sus seres queridos sólo parece empeorar los ataques de risa. Estamos a la espera de que se realicen las investigaciones para no hacer conjeturas, aunque teniendo en cuenta la dificultad de la investigación con cannabis, la ciencia tardará un poco en explicarnos la cuestión. Hasta entonces, simplemente aprecia el hecho de que el cannabis ayuda a despertar el humor en nosotros, haciendo la vida un poco menos estresante.

Consumo de Cannabis en Venezuela es de 1.7%.

Los venezolanos han duplicado el consumo de marihuana en un año, según el último informe hecho público por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNDOC). El documento subraya que el 1,7 por ciento de los cerca de los 30 millones de habitantes del país ingieren esa sustancia, bien fumándola o mediante procesos de inhalación. La cifra es esencialmente ínfima  en comparación con el consumo que se produce en otros países sudamericanos.
El informe de la agencia de la ONU también destaca que en el mundo –alrededor de 7.000 millones de personas- consumen cannabis o productos extraídos de sus derivados como la hierba de cannabis, como también se conoce a la marihuana.
En el capítulo dedicado a la República Bolivariana de Venezuela , según los últimos datos analizados, el informe subraya que «se muestra una prevalencia del consumo de cocaína del 0,7 por ciento entre la población adulta, lo que supone un ligero incremento respecto de la estimación anterior, del 0,6 por ciento, mientras que la prevalencia del consumo de cannabis es del 1,7 por ciento (un aumento con respecto a la estimación anterior, del 0,9 por ciento la del consumo de opioides se sitúa en un 0,03 por ciento y la de estimulantes de tipo anfetamínico es del 0,5 por ciento».
No obstante, ese informe destaca que la mayor prevalencia de consumo de cannabis, entre un 9,1 por ciento  y un 14,6 por ciento se registró en Oceanía (esencialmente en Australia y Nueva Zelanda), seguida de América del Norte (10,8 por ciento), Europa occidental y central (7,0 por ciento) y el África occidental y central (entre un 5,2 por ciento y un 13,5 por ciento).
Sin embargo, la prevalencia del consumo de cannabis en Asia (entre el 1,0 por ciento y el 3,4 por ciento) sigue estando por debajo de la media mundial, el número absoluto de consumidores de esta droga, estimado entre 26 millones y 92 millones, alcanza su nivel máximo en dicho continente debido a su gran población.

Puerto de exportación
Venezuela no aparece prácticamente en las estadísticas de consumo o venta de la marihuana. Sin embargo, si protagoniza, aunque no de forma representativa, un hecho específico. Es puerto para el traslado y exportación de estupefacientes —especialmente, la cocaína— hacia Estados Unidos y Europa.
La droga que alcanza las aguas y tierras venezolanas procede, generalmente de Colombia, Perú o Paraguay, por citar unos ejemplos. Las organizaciones dedicadas al narcotráfico —cuya presencia disminuye progresivamente— utilizan la posición geoestratégica de Venezuela para realizar sus actividades criminales y varían casi a diario las rutas de entrega en los países miembros de la Unión Europea —principalmente, España, Portugal y Francia—, como en Estados Unidos.
El cannabis y sus derivados, como la hierba de marihuana, según indica el último estudio de la UNODC, «es realmente un fenómeno mundial. Los informes sobre el cultivo y las incautaciones de esta droga y sobre las fuentes de los productos de la misma 89 muestran que no solo se consume en todos los países en forma de hierba de cannabis (marihuana), sino que en la mayoría de ellos también se cultiva. La hierba de cannabis consiste en los brotes de la planta, que contienen la mayor concentración del principal ingrediente de la droga, tetrahidrocannabinol (THC), mientras que su otra variación más común, la resina de cannabis (hachís), se deriva de las glándulas de resina comprimidas de la planta».

Una plantación casera
La planta de cannabis puede cultivarse fácilmente tanto en el exterior como bajo techo y esa relativa facilidad con que se produce hierba de cannabis, en particular, ha hecho que se cultive y comercie en casi todas partes del mundo, a menudo en los mercados locales. «De este modo, —agrega el documento— gran parte de la demanda de cannabis puede satisfacerse con la producción local, que los productores consideran además más segura dado que supone menos tráfico ilícito y, en consecuencia, un menor riesgo de incautación, aunque muchos países siguen comunicando una proporción considerable de cannabis procedente del tráfico intrarregional».
Por otro lado, la UNODC advierte que «la más laboriosa transformación de la planta de cannabis en resina de cannabis se limita a unos pocos países, en su mayoría del África septentrional, el Cercano Oriente y el Oriente Medio y el Asia sudoccidental. Sin embargo, los datos recientes disponibles sobre la producción mundial de resina de cannabis son fragmentarios, a excepción de los datos procedentes del estudio sobre el cannabis realizado en el Afganistán. La naturaleza localizada y a menudo en pequeña escala del cultivo y la producción de cannabis también dificulta considerablemente la cuantificación de su alcance a nivel mundial».

Todos ocultan datos
Los gobiernos de prácticamente todo el mundo ocultan o sesgan los datos oficiales que les reclama la ONU o la Organización Mundial de la Salud para verificar tanto el consumo, como la producción de drogas en sus respectivos países. Las cifras que ofrecen, en ocasiones, nada tienen que ver con la realidad, ni tan siquiera el precio que tiene en la calle cualquier estupefaciente.
No obstante, y pese a esas dificultades, la UNODC valora, con métodos propios, la incidencia de las drogas en todos los países que aporten una cantidad mínima de datos, se basa en informes de organizaciones no gubernamentales, en procesos criminales abiertos en los tribunales de justicia o en las detenciones que efectúan los cuerpos y fuerzas de seguridad, entre otras variantes.
De esta manera, señala el informe «si bien son pocos los países que calculan la extensión del cultivo y la producción de cannabis, en 2010 los gobiernos de los siguientes países comunicaron estimaciones de las respectivas superficies dedicadas a ese cultivo: la India (552 hectáreas); Indonesia (422 hectáreas cosechables);  Marruecos (47.400 hectáreas); Sri Lanka (500 hectáreas); Swazilandia (633 hectáreas); y Ucrania (920 hectáreas), país que también comunicó recientemente un gran aumento del cultivo de cannabis».

EE UU a la cabeza
Según estimaciones de los Estados Unidos, «la magnitud del cultivo de cannabis en México ha disminuido. No obstante, las estimaciones del área de cultivo proporcionadas por todos los países rara vez van acompañadas de una descripción de los métodos utilizados para realizar esas estimaciones y a menudo son idénticas a las cifras de erradicación. La UNODC tiene previsto ayudar a México y Ucrania en la vigilancia de la extensión del cultivo de cannabis».
Los datos sobre la producción de cannabis pueden ser limitados, «pero las diferencias en la distribución geográfica de la producción de hierba de cannabis y resina de cannabis se reflejan, efectivamente, en los mercados regionales de la droga. En el Cercano Oriente y el Oriente Medio y el Asia sudoccidental, la resina de cannabis es, con creces, la más preponderante de las dos; en el África septentrional y Europa, la proporción de incautaciones de hierba y de resina de cannabis, estimada entre un 40 por ciento y un 60 por ciento, respectivamente, muestra que ambos mercados son de tamaño similar, mientras que en el resto del mundo predomina la hierba de cannabis».
Asimismo, añade que «expresada como peso de las incautaciones de cannabis, la resina fue el más predominante de los dos productos (90 por ciento) en el mercado europeo en 2010. Los datos son escasos para la  mayoría de los países de África, pero todo indica que las incautaciones de hierba de cannabis también son más frecuentes que las de resina en esa región».

Holanda, el mayor importador
Estados Unidos ahora se puede considerar el mayor productor de marihuana y está prácticamente legalizada con la diferencia que el mercado está dentro del mismo país, así que no se podría comparar la exportación con la de México, que surte el resto de la demanda ilegal en Estados Unidos.  Colombia se queda por fuera de la competencia en exportación de esta sustancia por lo que la mayor exportación desde este país es la cocaína.
El mayor importador de marihuana legal es Holanda, país que permite el consumo de esta hierba de cannabis en bares y cafés. Lo importan ilegalmente desde México, Colombia, la Amazonia brasileña y África. Las zonas de cultivo más extensas de marihuana están en Estados Unidos y México.

Paraguay principal productor
Paraguay es el principal productor de marihuana de Sudamérica, comunidades campesinas enteras de la región oriental fronteriza con Brasil se dedican al cultivo de grandes plantaciones de la droga, y constituyen  el «eslabón más débil» del narcotráfico entre ambos países.  Esas comunidades de entre cuarenta y sesenta miembros, se dedican «abiertamente y con total desparpajo» a la producción masiva de esa droga en las zonas rurales fronterizas, explica el director de la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay (Senad), Francisco de Vargas. Los extensos y verdes campos paraguayos de la región oriental, que engloba los departamentos de Alto Paraná, Canindeyú o Amambay, esconden entre cultivos comunes de maíz o mandioca grandes plantaciones de marihuana en las que trabajan cientos de campesinos. Brasil, por el contrario, es el mayor consumidor de marihuana de la región.

Las FARC, el cartel mundial

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se  convirtieron en el nuevo cartel «marimbero» de ese país. Esta es la conclusión de varios analistas que consideraron a esta guerrilla como la responsable de la mayor producción de marihuana en 2010.
«Las FARC son el cartel de drogas más grande del mundo. Se lucran de alguna manera de toda la cadena de cultivo, manufactura, distribución y venta de los ilícitos», indicó Diego Corrales, especialista en temas de seguridad y narcotráfico. El más reciente operativo que ejemplificó hasta donde esta guerrilla entró a «participar» en la producción de marihuana ocurrió el pasado 27 de diciembre de 2010.


Del 11 al 13 de marzo llega una nueva edición de Spannabis, la feria del cañamón mas grande del mundo en Barcelona.



Spannabis 2016, la Feria del Cáñamo y las Tecnologías Alternativas, celebrará su décimo tercera edición en Barcelona. Será del 11 al 13 de marzo en Fira de Cornellà. Dentro de la Feria también tendrán lugar las World Cannabis Conferences, que este año ya celebrarán su tercera edición, el viernes 11 y el sábado 12 de marzo y traerán a la ciudad a las principales voces nacionales e internacionales en lo que se refiere a temática del cáñamo y sus diferentes usos, así como mostrar los avances y esfuerzos llevados a cabo durante los últimos años entorno a su regulación.
Spannabis se ha consolidado como la feria más importante del mundo dentro del sector. Actualmente es la que recibe más visitantes, acredita a más profesionales y medios de comunicación y la más importante a nivel empresarial.
En esta décimo tercera edición Spannabis traerá a los expositores y marcas más relevantes del sector, ocupará más de 17.000 m2 del recinto de Fira de Cornellà y mostrará las últimas novedades y las mejores ofertas para los visitantes.
En la pasada edición recibió a 34.000 visitantes, acreditó a 3.000 profesionales, a 200 medios de comunicación nacionales e internacionales y hubo 500 empresas representadas.
Este año se celebrará la tercera edición de las World Cannabis Conferences, el viernes 11 y el sábado 12 de marzo, que tendrán lugar en el Auditorio del recinto de Fira de Cornellà y serán de acceso gratuito con la entrada a la Feria. Tendrán una capacidad para acoger a 800 personas y servicio de traducción simultánea.
Durante la Feria se entregarán los Premios Spannabis 2016 para premiar el mejor stand, el mejor banco de semillas, el mejor nutriente, el mejor producto de parafernalia, el mejor producto de cáñamo y el mejor utensilio de cultivo. También se celebrará la entrega de premios de la Cannabis Champions Cup, la copa cannábica de referencia de los profesionales del sector del cannabis, en la cual compiten la élite de los cultivadores nacionales e internacionales.